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Hace poco me leí un libro que se titula "¿Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no saben leer los mapas?". Es un libro de esos en los que el título ya te cuenta la postura de adoptan los autores frente al tema.

Tenía curiosidad por leer este libro ya que, en una reunión muy ecléctica que hizo un amigo mío hace varios meses, había oído comentar a un físico que las opiniones expuestas en este libro no le parecían ninguna tontería. Y este es un tipo de libro que generalmente no me leería.

Pues bien, me lo leí, y debo decir que, paradójicamente, me enfadé y me reí bastante. Que los hombres y las mujeres somos diferentes es algo obvio. No sólo somos diferentes físicamente, sino que, como grupo, seguimos patrones psicológicamente distintos (aunque parece ser que los autores no han tenido en cuenta que diferentes sociedades siguen también patrones distintos, el mundo es muy grande).

El libro expone unas cuantas teorías para explicar este hecho, apoyándose en una serie de estudios (poco documentados científicamente, y basados en su mayoría en libros del mismo calibre que el que presentan) sobre el comportamiento humano y de otros animales. Sacan conclusiones un poco atrevidas y aventuradas de hechos aislados y relaciones sospechosas. Por ejemplo: como le pasa a un mono le pasa a un hombre (o a una mujer).

Con todo ello se justifica que, debido a siglos de evolución, desde que el hombre era el cazador y se sentaba en silencio a esperar la presa, el hombre: no tenga visión periférica, sea polígamo, le guste la pornografía, no le guste hablar, no tenga sensibilidad emocional... y que, como recolectora, la mujer: carezca de habilidades espaciales, se realice teniendo hijos, por lo cual siempre busca una pareja estable, le guste hablar constantemente, reunirse con sus amigas, ir de compras, en fin una serie de topicazos que ya da pereza hasta pensarlos.

Bueno, el summum de las conclusiones de este libro es definir como lesbianas y homosexuales a las personas que presentan patrones cruzados, es decir, cuerpo de mujer y forma de pensar de hombre o viceversa. ¡Lo que nos faltaba! Bueno, es de flipar.

Quizá no puedan negarse los diferentes comportamientos por sexos debido a una ancestral diferente división de tareas (o vete tú a saber por qué razón), y que el hombre y la mujer, como grupos sociales, sean tal y como se describe en el libro.

Quizá la evolución haya ido acrecentando esta división, pero lo que es ineludible es que podemos trabajarnos y podemos crecer, aprender y conocer otras formas de pensar, podemos desarrollar nuestra comprensión y tolerancia.

Me parece una estupidez decir que los hombres y las mujeres somos así debido a milenios de evolución y que lo único que podemos hacer es conocerlo y aceptarlo. Yo creo que éstos son los dos primeros pasos para recorrer el camino a la felicidad: el siguiente es cambiar. La consciencia hay que utilizarla, si no, no vale de nada. No podemos quedarnos como estamos, tenemos que crecer y ser felices.

       
   

 

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